Hoy no es como cada día
- Mayte

- 21 sept 2021
- 2 min de lectura
Hoy no es como cada día, cuando he entrado en tu habitación dormías como casi siempre, cerca de las 10 de la mañana y aún no te has despertado ni para tomarte la gelatina que con tanto amor prepara tu paciente hija. Así que me acerco y te doy los buenos días con una sonrisa, para que tu despertar sea un poco más suave, porque sé que cuando me ves, no recuerdas quién soy, y eso que llevo cuatro años viniendo a tu casa para realizarte la higiene personal. A duras penas recuerdas alguna estrofa de las canciones que cantabas a tu hija, te cuesta seguir la secuencia de los números, especialmente después del nueve. Y ya no recuerdas el nombre de tus hijos.

Hoy es un buen día, porque no has puesto resistencia a que te quitase el camisón para poder lavarte. Y como el agua estaba calentita, he decidido pasarte la esponja bien empapada por la espalda (como sé que te gusta). Te he secado con cariño y hablándote dulcemente, intentando no sacar mi voz chillona y alegre. Después de asearte, hidratarte y vestirte, con cariño te hemos puesto tanto cojines como nos ha parecido suficientes a tu hija y a mí, y después de asegurarnos que estuvieras cómoda te hemos tapado con la sábana y la manta que aún huelen al suavizante. He recogido todo lo que he utilizado, y a la hora de despedirme, casi se me caen las lágrimas cuando tu tenue voz ha musitado un: -“Gracias”.
En ese justo momento, me he sentido la persona más dichosa del universo. Todo lo que sé, todo lo que soy y lo que hago, me ha sido devuelto en una sola palabra.
Quizás tú no recuerdas quién soy yo, pero yo no me olvido de ti.



Comentarios